“En la India, el matrimonio por amor tiene muy mala prensa”

Font: Julia R. Arévalo / Listin diario 2/06/2010

En la India, “el matrimonio por amor tiene muy mala prensa”, constata a Efe el psicoanalista Sudhir Kakar, conocido como el “Freud indio”, para quien las bodas concertadas que prevalecen en este país son el obstáculo para una revolución sexual necesaria.

matrimoni india

La gran mayoría de los indios, incluida su clase urbana y más educada, prefieren que sea la familia la que les busque pareja, dentro de su limitado círculo social y de casta, y asumen que el amor conyugal llegará con la convivencia.

Casi un 70 por ciento admite llegar virgen al matrimonio y sólo un 18 confiesa infidelidad, según las encuestas que publica anualmente el semanario “India Today”.

“Lo que frenó la revolución sexual en España y Europa fue el poder de la tradición religiosa. Pero en la India la fuente no es la religión, es el matrimonio concertado. Mientras éste exista y sea el preferido, la revolución sexual no puede ocurrir”, opina el psicoanalista indio.

En entrevista con Efe de paso por Delhi, Kakar, afincado en Goa, explica que los indios están convencidos del fracaso si se casan por amor, y ciertamente “es raro que funcionen los matrimonios de ese tipo, debido a la presión social y colectiva”.

La presión es particularmente cruel en el campo, donde la pareja es expulsada de las respectivas familias y queda sin amparo, con casos más graves que llegan al asesinato para limpiar el honor mancillado.

Autor de obras como “Relaciones íntimas”, en la que explora las ideas sobre la sexualidad que llevaron al “mahatma” Gandhi a optar por el celibato en la treintena, Kakar opina que la sociedad india está aquejada de “familismo” y es apenas consciente de su “represión sexual”.

La razón del apego a la familia es la ausencia de un Estado protector: “En la India, tu familia es tu único subsidio de desempleo, la única que te conseguirá trabajo, tu único seguro médico. No puedes romper con ella”, explica.

Aunque en las ciudades y entre las clases pudientes se va relajando, la norma es que la esposa se traslade a vivir con los parientes políticos, en una “familia ampliada” donde hay poco espacio para la intimidad y se tiende a desalentar el nacimiento de vínculos de ternura y complicidad en la pareja recién formada.

“El conflicto entre la suegra y la esposa es muy común, y lo que hace el hombre es retirarse”, dice el experto, que en sus obras describe profusamente el profundo “anhelo de pareja” de las mujeres indias y su conversión en un ser “asexual” destinado a la procreación.

Para Kakar, una sociedad eminentemente agrícola como la india no puede “ser sexy” y las relaciones íntimas son un mero trámite para tener descendencia.

Nada que ver con la sensualidad del códice erótico universalmente conocido que es el Kamasutra, de la poesía erótica de los siglos III al VI o las célebres y explícitas esculturas de los templos de Khajuraho.

“Hay un milenio de tradición (liberal) que decayó” y encontró un aliado en el puritanismo victoriano de la época colonial, abunda el experto.

En “Relaciones íntimas”, Kakar recoge el caso de un paciente, el primero publicado de la Historia del psicoanálisis en la India, que parece una “parodia de Gandhi” en su lucha contra el deseo para obtener la “liberación”.

Según Kakar, en la India actual se ha impuesto esta corriente ascética del hinduismo, que propugna el control de los instintos sexuales y que ha encontrado cauce político en un puñado de grupos radicales erigidos en “guardianes de la moral” que lo mismo denuncian a Richard Gere por besar a una actriz india en público -en la mejilla- que torpedean campañas de educación sexual de la Unesco.

Una actitud “defensiva” que, según el psicoanalista, proviene de la “ambivalencia” con la que el indio percibe a Occidente: “lo desprecian porque creen que es una gran casa de putas, pero al mismo tiempo envidian su libertad sexual”.

Kakar describe en sus libros prácticas homosexuales no reconocidas como tales (admiten tenerlas el 37 por ciento de los chicos solteros de la última encuesta), relaciones adúlteras dentro de la familia o con los criados, e incluso incestos.

“No piensan que eso esté mal. A veces hay un sentimiento de culpa si se trata de incesto. Pero, para ellos, tener sexo fuera de la familia es peor”, explica.

Las fantasías reprimidas, añade, tienen su reflejo en el cine de Bollywood, donde “la violación es una escena común, pero el beso sigue siendo tabú”.

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